La Paradoja del Control Remoto: ¿Por Qué Criticamos la Comodidad Ajena Desde Nuestro Sofá?
TL; DR: Me acusan de “vago” por usar herramientas de escritura mientras ellos twittean desde el váter con un smartphone que tiene más poder computacional que el que llevó al hombre a la luna. Este es mi tratado sobre la hipocresía tecnológica, sobre cómo todos somos adictos a la comodidad, pero solo juzgamos la comodidad ajena, sobre porqué el que critica el GPS mientras usa Google Maps es el mismo que habría criticado la rueda por hacer vagos a los caminantes. Bienvenidos al circo de la superioridad moral tecnológica, donde todos somos puristas con las herramientas que no usamos.
El Vago Que Critica la Vagancia
“El uso de esta herramienta está privando a mucha gente de pensar por sí mismos. Si no tenemos cuidado, nos convertirá en unos vagos”.
Esto me lo escribió alguien. Desde su Smartphone, probablemente. Seguramente desde un sofá. Usando autocorrector. Con Wifi. En una casa con calefacción central. Después de pedir algún tipo de cena por alguna APP porque le daba pereza cocinar.
Pero yo soy el vago por supuestamente usar IA para escribir.
La ironía es tan densa que podría cortar el aire con ella.
1. La Amnesia Selectiva de la Comodidad
¿Cuándo Fue la Última Vez?
¿Cuándo fue la última vez que te levantaste del sofá para cambiar de canal? ¿Cuándo fue la última vez que fuiste a la biblioteca en lugar de googlear? ¿Cuándo fue la última vez que escribiste una carta a mano? ¿Cuándo fue la última vez que calculaste algo sin calculadora? ¿Cuándo fue la última vez que memorizaste un número de teléfono? ¿Cuándo fue la última vez que usaste un mapa en formato papel? ¿Cuándo fue la última vez que revelaste fotos? ¿Cuándo fue la última vez que consultaste una enciclopedia física?
No puedes recordarlo. Porque todas esas “herramientas de vagos” se han vuelto invisibles. Se han integrado tanto en tu vida que ya no las ves como muletas. Las ves como derechos.
La Naturalización de la Tecnología
Hay un patrón:
- Nueva tecnología aparece: “Eso es para vagos”
- La tecnología se populariza: “Bueno, tiene sus usos”
- La tecnología se vuelve ubicua: “Es indispensable”
- Aparece nueva tecnología: “ESO SÍ que es para vagos”
Repite ad infinitum.
Los que criticaron el email ahora critican WhatsApp. Los que criticaron Wikipedia ahora critican ChatGPT. Los que criticaron el procesador de textos ahora critican LanguageTool.
Siempre es la SIGUIENTE tecnología la problemática. La que YO uso ya está naturalizada. Ya es “necesaria”. Ya es “diferente”.
2. La Máquina de Escribir y el Calco
El Romanticismo de la Incomodidad Ajena
Te pregunto: ¿Cuántos escritos has hecho en la máquina de escribir con los clásicos calcos —si sabes lo que es un calco— y los has roto para volver a empezar?
Ninguno. ¿Verdad? ¿Sabes porqué? Porque no eres masoquista. Porque el sufrimiento innecesario no hace mejor la escritura. Porque Hemingway no era mejor escritor por usar máquina de escribir que tú ahora por utilizar ordenador.
Pero hay un romanticismo perverso en idealizar el sufrimiento, que algunos de vosotros no habéis vivido. En creer que la incomodidad ajena equivale a una autenticidad superior. En pensar que el dolor del proceso que otros padecen valida el producto.
Es la misma lógica que dice:
- La comida sabe mejor si la haces desde cero
- La música es mejor si la tocas con instrumentos acústicos
- El arte es mejor si sufres mientras lo creas
- La escritura es mejor si duele físicamente producirla
Mentira. Mentira romántica de gente que confunde esfuerzo con calidad.
El Fetiche del Proceso Difícil
Hay gente que fetichiza la dificultad. Que se masturba mentalmente con la idea del “artista sufriente”. Que cree que cada facilidad tecnológica resta autenticidad.
Son los mismos que:
- Compran vinilos, pero los escuchan en Spotify
- Hablan de escribir a mano, pero toman notas en el móvil
- Romantizan la máquina de escribir, pero no soportarían usarla
- Critican el GPS, pero no sabrían llegar a ningún lado sin Google Maps
Es postureo puro. Señalización de virtud. Masturbación nostálgica.
3. El Catálogo de Hipocresías
Todas Tus Herramientas Son Muletas
Usas gafas en lugar de aceptar tu miopía natural. Usas coche en lugar de caminar como dicta la biología humana. Usas electricidad para seguir con tus actividades hasta las tantas, en lugar de dormir cuando se pone el sol. Usas medicina en lugar de morir de infecciones “leves” como tus ancestros. Usas ropa en lugar de volver a desarrollar un pelaje natural. Usas fuego en lugar de comer carne cruda. Usas lenguaje en lugar de gruñir.
TODA la civilización humana es una serie de “muletas” que nos hacen la vida más fácil. TODA la tecnología es una forma de vagancia optimizada.
¿Dónde trazas la línea? ¿En tu generación? ¿En tu nivel de comodidad? ¿En las herramientas que TÚ usas?
La Selectividad Moral
Es fascinante cómo seleccionamos qué tecnologías son “aceptables”:
- Procesador de textos: Bien
- Corrector ortográfico: Bien
- Sugerencias gramaticales: Mmm… dudoso
- IA para escribir: ¡HEREJÍA!
- Calculadora: Bien
- Excel: Bien
- Macros de Excel: Mmm… dudoso
- Python para automatizar: ¡TRAMPA!
- Cámara digital: Bien
- Filtros básicos: Bien
- Photoshop: Mmm… dudoso
- IA para editar: ¡FRAUDE!
La línea siempre está justo después de lo que YO uso.
4. El Ser Humano y la Ley del Mínimo Esfuerzo
Somos Vagos por Diseño
El ser humano tiende a la comodidad porque la eficiencia energética es supervivencia evolutiva. No somos vagos. Somos eficientes. Optimizamos. Automatizamos. Delegamos.
Es lo que nos hace humanos. No el trabajo duro en sí. Si no la capacidad del trabajo duro para hacer el trabajo más fácil.
El humano que inventó la rueda no era vago. Era genio. El humano que domesticó el caballo no era vago. Era innovador. El humano que inventó la escritura no era vago. Era revolucionario.
Pero apuesto a que en cada caso, algún tradicionalista dijo: “En mis tiempos cargábamos las cosas con las manos, como hombres de verdad”.
La Evolución de la Vagancia
Cada generación es más “vaga” que la anterior. Y eso es PROGRESO.
Mi abuelo:
- Caminaba 8 km para ir a la escuela —cosas de la España rural de los años 30—
- Araba con azada y mula mecánica —tiempo después—
- Escribía con pluma
- Calculaba con papel y lápiz —con desarrollo completo para las operaciones—
Yo:
- Iba en coche al colegio
- Mi abuelo me enseñó a usar la azada, pero no labro la tierra
- Escribo en ordenador —en varios, de hecho—
- Uso Python, Bases de datos SQLite y demás mierdas técnicas
Mi hijo mayor:
- Va en autobús escolar al colegio —pero tiene clases virtuales en sus actividades extraescolares—
- No ha tocado una azada —aunque sepa lo que es porque me encargo de explicarle las cosas—
- Dicta a cualquier micrófono cuando le da “pereza” escribir
- Usa IA para las investigaciones de sus proyectos
¿Cada generación es más vaga? Sí. ¿Cada generación es más productiva? También sí. ¿Hay correlación? ABSOLUTA.
5. La Paradoja del Crítico Tecnológico
Criticar la Tecnología Usando Tecnología
El que critica la IA desde Twitter está usando:
- Un smartphone —tecnología—
- Internet —tecnología—
- Redes sociales —tecnología—
- Autocorrector —tecnología—
- Algoritmos de recomendación —tecnología—
- GPS para ubicación —tecnología—
- Cloud para almacenamiento —tecnología—
Pero la IA es donde traza la línea. Ahí es donde dice “demasiado”.
Es como criticar los excesos del capitalismo desde tu iPhone. Como quejarte de la contaminación mientras conduces. Como criticar las redes sociales EN las redes sociales —cosa que yo mismo hago—.
El Privilegio de la Crítica Selectiva
Solo alguien que ya tiene acceso a toda la tecnología anterior puede darse el lujo de criticar la siguiente.
Es un privilegio decir “no necesitas IA” cuando tienes:
- Educación formal
- Acceso a internet
- Tiempo para escribir
- Ordenador para hacerlo
- Corrector ortográfico
- Procesador de textos
- Toda la tecnología previa
Es como un millonario diciendo “el dinero no da la felicidad”. Técnicamente cierto, profundamente hipócrita.
6. La Falacia del Purismo
No Existe la Escritura Pura
Incluso si escribes con pluma y papel, estás usando tecnología. La pluma es tecnología. El papel es tecnología. El alfabeto es tecnología. El lenguaje mismo es tecnología.
No existe un estado “puro” o “natural” de escritura. Todo es mediado. Todo es asistido. Todo es tecnológico.
La diferencia no es entre “puro” y “asistido”. Es entre “tecnología que acepto” y “tecnología que rechazo”.
El Mito del Genio Solitario
Detrás del mito del escritor genio solitario hay una realidad oculta:
- Hemingway tenía editores
- Virginia Woolf tenía correctores
- Joyce tenía mecenas
- Kafka tenía a Max Brod
- Todos tenían personas que les preparaban comida, limpiaban su casa, cuidaban sus necesidades
Nadie escribe solo. Todos tenemos y usamos algún tipo de asistencia. La única diferencia es si esa asistencia es humana o tecnológica.
7. Mi Confesión Tecnológica
Todas Mis Muletas
Uso corrector ortográfico. Siempre.
Uso procesador de textos. Obviamente.
Uso copiar y pegar. Constantemente.
Uso búsqueda y reemplazo. Frecuentemente.
Uso https://dle.rae.es. Obsesivamente.
Uso https://www.wordreference.com. Ocasionalmente.
Uso https://www.perplexity.ai. Compulsivamente.
¿Soy un vago? Probablemente. ¿Soy más productivo que si no las usara? Absolutamente. ¿Mi escritura es menos auténtica por eso? Ni de coña.
Lo Que No Uso (Y Porqué)
No uso ChatGPT para escribir mis artículos. No porque sea moralmente superior. Porque mi proceso requiere sangrar, y la IA no puede sangrar por mí.
Pero si pudiera, si existiera una IA que pudiera sentir mi dolor y expresarlo mejor que yo, ¿la usaría? Probablemente.
Porque no soy un purista. Soy un pragmático. Uso las herramientas que sirven a mi propósito. Rechazo las que no.
8. El Futuro de la Vagancia
Todos Seremos Más Vagos
En el futuro, seremos aún más “vagos”. Y está bien.
Usaremos IA para todo. Delegaremos el trabajo tedioso. Automatizaremos lo automatizable —yo ya lo hago en mi trabajo—. Y los puristas de hoy serán los dinosaurios de mañana.
Como los que rechazaron el email. Como los que rechazaron los ordenadores. Como los que rechazaron la imprenta. Como los que rechazaron la escritura misma.
La Liberación a Través de la Vagancia
La “vagancia” tecnológica nos libera para lo importante. Si no tengo que perder tiempo corrigiendo ortografía, puedo centrarme en las ideas. Si no tengo que calcular manualmente, puedo centrarme en la estrategia. Si no tengo que conducir al trabajo, puedo usar ese tiempo para crear.
Cada herramienta que nos hace “vagos” nos libera para ser más humanos —y paradójicamente más autómatas con menos sentimientos—. Para centrarnos en lo que realmente importa. Para hacer lo que las máquinas no pueden hacer.
La Sentencia Final
Al que me llama vago por supuestamente usar IA:
Eres un hipócrita. Usas mil tecnologías que te hacen la vida más fácil, pero juzgas exactamente la misma herramienta que tú usas. Porque: “Por mi trabajo, uso mucho ChatGPT… Cuando llevas mucho tiempo usándolo… se puede ver claramente”.
Es hipocresía pura: usa IA, pero me acusa de usarla. El experto que detecta patrones de IA… El juez que reconoce el crimen…
Criticas la comodidad ajena desde tu propia comodidad. Romantizas el esfuerzo que no haces mientras minimizas el esfuerzo que sí haces.
No eres un purista. Eres un posturero. No eres un tradicionalista. Eres un selectivo. No eres más auténtico. Solo eres más hipócrita.
Y lo más irónico: mientras pierdes tiempo criticando herramientas que otros usan, ellos están creando. Mientras tú debates sobre la pureza del proceso, ellos están produciendo. Mientras tú te masturbas con tu superioridad moral tecnológica, ellos están trabajando.
¿Quién es el vago realmente?
¿Quién decide qué uso es legítimo? ¿El mismo que usa la herramienta que critica?
La Paradoja Final
La paradoja final es esta: criticar la tecnología es un lujo que solo la tecnología permite.
Solo porque no tienes que cazar tu comida puedes perder tiempo debatiendo sobre procesadores de texto. Solo porque no tienes que caminar 20 km a recoger agua de un pozo puedes filosofar sobre la autenticidad. Solo porque todas tus necesidades básicas están cubiertas por una tecnología puedes darte el lujo de criticar la siguiente innovación.
Es el privilegio supremo: usar toda la tecnología disponible mientras criticas a los que usan una más que tú.
La Invitación
Te invito a un experimento:
Durante una semana, renuncia a TODA la tecnología que consideras “vaga”.
No uses ningún mando a distancia. Levántate.
No uses corrector. Aprende a escribir perfectamente.
No uses GPS. Memoriza mapas.
No uses calculadora. Calcula mentalmente.
No uses procesador de textos. Escribe a mano.
No uses internet. Ve a la biblioteca.
No uses teléfono. Escribe cartas.
Hazlo. Una semana.
Y luego vuelve y dime quién es el vago.
Dime que no has echado de menos cada “muleta”.
Dime que tu vida ha sido mejor sin esas comodidades.
Dime que has sido más “auténtico”.
No podrás. Porque descubrirás lo que todos sabemos, pero fingimos ignorar: la tecnología no nos hace vagos. Nos hace humanos. Nos libera para ser más de lo que somos, no menos.
Y criticar eso no es sabiduría.
Es hipocresía.
Pura, simple, tecnológicamente asistida hipocresía.
Este artículo fue escrito usando: un ordenador (tecnología), un procesador de textos (tecnología), corrector ortográfico (tecnología), electricidad (tecnología), internet (tecnología), café (tecnología), y una silla ergonómica (tecnología). Si eso me hace vago, soy el vago más productivo que conocerás. 2.188 palabras de vagancia pura. De nada.
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